LA CRISIS EN NUESTROS BARRIOS

“Tened en cuenta el tiempo en que vivís” (Rom. 13 / 11)

“La crisis puede ser la salvación “ (F. Hölderlin)

PRESENTACIÓN:

Al elaborar este documento tenemos delante las víctimas de la crisis, rostros concretos de personas y familias de nuestros barrios Queremos compartir y denunciar lo que percibimos en el día a día: la situación angustiosa de muchas familias con varios miembros en paro y que ya han agotado el seguro de desempleo; el aumento de personas que acuden a los servicios sociales de Caritas en demanda de ayuda de lo más básico; la situación desesperada de familias que han visto duplicarse las hipotecas de su piso y se ven en la calle. Las escasas ofertas de empleo que llegan a la parroquia son cada vez en condiciones más precarias.

La crisis económica la están pagando, como es habitual, los grupos mas débiles que poseen menos recursos económicos, políticos, laborales y sociales: Trabajadores precarios que irán a engrosar las listas del paro; inmigrantes, con y sin papeles, que en los últimos años apostaron par una larga estancia entre nosotros y que ahora ven frustradas sus planes sin otra alternativa que el retorno a sus países; jóvenes que no van a poder formalizar una familia; parados con grandes dificultades para pagar el alquiler o la hipoteca; aquellos que perciben ingresos por debajo del considerado nivel de pobreza, que pueden llegar a nueve millones de personas

Ante una crisis de estas características, nos hacemos muchas preguntas: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo se ha realizado el crecimiento económico en estos años pasados?, ¿Cómo se ha distribuido?, ¿Cómo se ha originado la crisis?. Ahora que hay apretarse el cinturón: ¿Quién va a pagar los platos rotos ?, ¿Cómo se van a distribuir los esfuerzos?, ¿Cuáles son los derechos de los trabajadores, de la gente de nuestros barrios?, ¿Cuáles son las prioridades de los gobiernos?, etc. etc.

Desde este lugar social interpretamos el tiempo presente: “Cuando veis subir una nube por el poniente decís en seguida: “Chaparrón tenemos”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y lo hace. Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y el cielo, ¿cómo es que no sabéis interpretar el tiempo presente?. Y ¿por qué no juzgáis vosotros mismos lo que se debe hacer?” (Lc 12, 54-56).

Para ello, para interpretar el tiempo presente, para responder a estas preguntas, no podemos hoy prescindir de las mediaciones de las ciencias sociales, las aportaciones de sociólogos y economistas. Y, una vez leída la realidad con la ayuda de las ciencias sociales e interpretada desde la Palabra de Dios y de la Iglesia, podremos juzgar nosotros mismos lo que se debe hacer. Es lo que hemos querido hacer en el Foro de Curas a lo largo de estos meses: estudiar con la ayuda de las ciencias sociales los perfiles de la cisis económica .Y éste es el fruto que os ofrecemos de nuestra reflexión.

A.- DIAGNÓSTICO DE LA CRISIS

Casi siempre en economía hay causas sistémicas, estructurales. Hay unos mecanismos propios del funcionamiento económico que no dependen de las voluntades individuales y que necesitamos saber analizar en el contexto global para situarnos en la realidad del mundo económico que tiene su lógica propia.

a.- El modelo de crecimiento

Una de las causas más importantes de la crisis económica y financiera ha sido la polarización en la distribución de las rentas que ha ocurrido desde los años ochenta en la mayoría de los países de la OCDE a partir de la revolución neoliberal iniciada por el Presidente Reagan en EE.UU. y por la Sra. Thatcher en Gran Bretaña. Durante el periodo 1980-2005 hemos visto en estos países la desregulación de los mercados laborales y financieros, el aumento de la regresividad fiscal (con políticas fiscales claramente favorables al mundo empresarial y a las rentas superiores), la privatización de los servicios públicos, y el desarrollo de políticas monetarias que han favorecido al capital financiero (los bancos) a costa del mundo productivo, dando prioridad al control de la inflación sobre el estímulo económico.

Como resultado de tales políticas ha habido en la mayoría de países de la UE un aumento del desempleo (mayor en el periodo 1980-2005 que en el periodo anterior 1950-1980 cuando las políticas existentes eran de corte keynesiano) y un descenso muy marcado de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional. En el promedio de los países de la eurozona, las rentas del trabajo pasaron de representar el 70% de la renta nacional en 1992, a un 62% en el año 2005. (Vicens Navarro, “La situación social en España”, Ed. Biblioteca Nueva, 2006)

En España se ha dado en un contexto económico en que el complejo “capital financiero - especulación inmobiliaria – industria de la construcción”, ha sido el motor del desarrollo, estimulado por las políticas fiscales del Estado que favorecieron la propiedad. Y así, en 2007 la economía española llevaba 14 años creciendo de forma sostenida a un ritmo superior al crecimiento medio de los países de la U.E.

Sin embargo, el crecimiento no ha favorecido a todos por igual. Los precios de la vivienda subieron -astronómicamente y las clases populares tuvieron que endeudarse en extremo, ya que el descenso de las rentas del trabajo ha sido mayor. Entre 1999 y 2006, las empresas españolas han visto aumentar sus beneficios netos en un 73 %, más del doble que la media de la U.E. (33 %). Mientras en la U.E. el peso de las rentas salariales en el PIB ha caído 2 puntos porcentuales entre 1997 y 2006, en España la caída había sido de 5,5 puntos. “Ser asalariado en España significa llevarse una ración cada vez más pequeña de la riqueza nacional. Los salarios han perdido terreno hasta situarse en mínimos históricos (46% del PIB en 2006, 3,2 puntos menos que diez años antes. Nunca la tarta ha sido tan grande (este año, 1 billón de euros) y los asalariados han tenido menos parte en ella” (“El País”, 1-5-2007)

Estos datos delatan la falta de rigor de uno de los “dogmas” que se reproducen con mayor frecuencia en los círculos liberales del país: que los salarios en España son demasiado altos. Se ha afirmado incluso que una de las causas de que la intensidad de la crisis económica sea particularmente acentuada en España es la elevada cuantía de las retribuciones salariales. Los datos, sin embargo, no confirman este supuesto e indican más bien lo contrario: la crisis se está produciendo después de una época de gran deterioro en la distribución de la riqueza.

Todo indica que precisamente este descenso de las rentas de los trabajadores (medidas por la masa salarial) ha estado en el origen de la crisis, ya que la contención de los salarios en todo el mundo y, en concreto, el exceso de esa contención en los países emergentes, provocaron en los últimos años un fuerte aumento de la liquidez mundial . Ese aumento de dinero líquido se ha canalizado en la colocación de Fondos en inversiones especulativas para obtener mayores y más rápidas rentabilidades en los mercados financieros. Y para salir de la crisis, probablemente habrá que volver a relanzar la capacidad de demanda global de la población, pues estamos ante un problema de demanda y no de oferta ni de necesiadad de reducir costes, como dicen los de siempre .

b.- Los inmigrantes en nuestro crecimiento

¿Cuál ha sido el papel de los inmigrantes, de ellos y de sus países de origen, en este crecimiento?:

- Los inmigrantes:

Hace unos 15 años, en las previsiones de población para España que hacía la O.N.U., calculaba que en los años siguientes descenderíamos hasta unos 32 millones. La realidad al día de hoy es que hemos pasado de los 39 millones de entonces hasta los 46 millones que pronto alcanzaremos. Hemos necesitado de su fuerza de trabajo y el crecimiento en población que aportan.

La incorporación de los inmigrantes a nuestra sistema productivo ha supuesto un crecimiento considerable de las grandes cifras de crecimiento económico de nuestro país: su aportación, inscritos o no en la Seguridad Social, ha resultado decisiva en las últimas décadas. Si no hubiera sido así, la economía española se hubiera colapsado ya que es una economía en que predominan los sectores extensivos en mano de obra.

Su oferta de mano de obra ha sido aún más barata que la autóctona: el salario medio percibido por los trabajadores inmigrantes ha sido en 2007 de 11.000 euros al año, mientras que el salario medio en España ese año era de 19.000 euros. Los extranjeros ganan un 43 % menos que los españoles y en condiciones más precarias: trabajan con contratos temporales (un 62 % de los no comunitarios), mientras que la media española está en torno al 30 %.

Como consecuencia, “El presidente del Banco Central Europeo atribuye a la inmigración el mayor crecimiento de España respecto a la eurozona durante los últimos años... Desde mediados de los 90 el crecimiento de España e Irlanda ha resultado positivamente afectado por factores demográficos, reflejando los flujos migratorios” (Europa Press 28-2-2007).

Según estudios realizados por la Oficina de la Presidencia del Gobierno, de la O.C.D.E., de los Bancos y Cajas de Ahorros, se calcula que el 30 % del aumento del P.I.B. entre 1995 y 2005 se puede atribuir al trabajo de los inmigrantes; y que sobre el 50 % de los nuevos puestos de trabajo han tenido su origen de una u otra forma en la presencia de inmigrantes entre nosotros.

En cuanto a las finanzas públicas : En el año 2005, por ejemplo, se puede atribuir a sus cotizaciones la mitad del superávit que se logró en las cuentas públicas porque aportan más de lo que reciben: se calcula que hasta un 20 % de saldo positivo ya que son usuarios en menor medida que los nativos de los servicios públicos. Hay, por ejemplo, unos 30 cotizantes extranjeros por cada jubilado extranjero, mientras que hay unos 3 cotizantes españoles por cada jubilado español. La causa de la saturación de los servicios públicos no es la presencia de los inmigrantes sino que en estos años el gasto en servicios sanitarios, educativos ... no ha crecido en la misma proporción que lo ha hecho el crecimiento económico de nuestro país. No se ha realizado la inversión necesaria para hacer frente a la saturación. En ese año 2005 fueron contribuyentes netos por valor de casi 5.000 millones de euros a las arcas públicas

- Sus países de origen:

Sus países de origen han colaborado también en nuestro crecimiento, en primer lugar, con la crianza y educación de los inmigrantes que les ha capacitado para el trabajo que desarrollan entre nosotros, lo que ha supuesto un gasto por parte de sus países y sus familias del que sin embargo se beneficia nuestro país.

Están contribuyendo además con el mantenimiento de inversiones de las empresas multinacionales españolas. Particularmente en América Latina, con la generalizada privatización en la década de los noventa de los servicios, bienes y empresas de los Estados: En Perú, por ejemplo: “De las diez mayores empresas de Perú, cuatro son españolas (Repsol-Telefónica, BBVA, Endesa). En los seis primeros meses de 2007 el beneficio de estas empresas ha sido del 32%. En contraste con estos datos, durante el último año el salario (ya de por sí irrisorio) ha disminuido un 4%. La mitad de los peruanos viven en situación de pobreza o extrema pobreza. Dos millones de niños trabajan..” (“Le Monde Diplo.”, Septiembre-2007)

Así se explican cuentas de resultados como las siguientes: “El mercado latinoamericano aportó en 2006 el 40% de los beneficios del BBVA, el 35% de los del Santander, el 41% de los de Telefónica, el 45% de los de Repsol, el 23% de los de Endesa. Y los ingresos latinoamericanos de esas empresas equivalen al 5,2% de nuestro P.I.B ” (José Luis Barbería, ”España se la juega en América”, “El País”,13-3-2006)

Las relaciones comerciales asimétricas: “Europa pretende imponer a todos los países de América latina y del Caribe el cese de las subvenciones que podrían permitir el desarrollo de los productos locales, (¡pero rechaza hacer lo mismo con sus propios productos, en su propio territorio!), La U.E. quiere imponer Tratados totalmente desequilibrados que matarán a las empresas bolivianas. Todo lo que busca, es que las empresas europeas puedan invadir libremente los mercados. Tales Tratados arruinan a estos países y están en el origen de la emigración.” (Representante boliviano en las negociaciones entre América latina y la U: E., 9-8-2008”).

Sobre los países del África Subsahariana, en relación con los recursos pesqueros, por ejemplo: “Se está dando una sobreexplotación por parte de la U.E. (particularmente España) de su pesca en los caladeros de África Occidental (Senegal, Mauritania...), países para los que los productos pesqueros representan hasta el 50% de sus exportaciones, da trabajo al 10% de sus habitantes y cuyas tasas representan hasta el 25% del presupuesto del Estado. En los últimos años se calcula que el impacto de la pesca abusiva por empresas europeas ha dejado fuera de juego a los cayucos que daban trabajo a unos 700.000 pescadores autóctonos. La U.E. ha enviado allá buques y artes pesqueras que no aceptan en sus propias aguas por destructivas. El “Atlantic Dawn”, por ejemplo, prohibido en aguas comunitarias por destructivo, cada día, durante seis años, ha capturado la misma cantidad de peces que 3.000 piraguas locales.” (“Le Monde Diplomatique”. Sept. 2007,)

En cuanto a la situación en El Congo decíamos: “Esta feroz guerra está movida por los intereses económicos de grandes empresas multinacionales de los países ricos Estas empresas se vienen enriqueciendo de manera ilegal desde hace muchos años con la explotación y el comercio de las enormes riquezas minerales de estas zonas del Congo: oro, cobalto, cobre, estaño (casiterita), diamantes, wolframita, uranio… y en especial coltán.... Este coltán es el mineral indispensable para la fabricación de nuestros móviles, ordenadores portátiles, consolas de juegos, naves aeroespaciales… para todo lo que funcione a partir de condensadores. Y allá se encuentra el 80% de las reservas mundiales de este mineral fundamental para toda la tecnología moderna.... Mientras estas empresas y los países que las respaldan se enriquecen más y más las población congoleña malvive en la más absoluta pobreza con menos de 1 dólar diario, y sufriendo las crueles consecuencias de una larga guerra, que en los diez años que viene durando ha producido más de 5 millones de muertos.” (Declaración del Foro Curas de Madrid “Ante la guerra de El Congo”)

Todas estas prácticas de comercio internacional asimétrico, de explotación de sus materias primas, están también en el origen del empobrecimiento de estos países y son causa de los flujos migratorios hacia los países ricos.

c. - La privatización del crecimiento:

Sin embargo, según se desprende del “Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en España 2008”, la pobreza y las desigualdades no disminuyeron en la última década en España pese al crecimiento económico. En nuestro propio país, el crecimiento ha beneficiado sobre todo a unas determinadas capas sociales. ¿Cuáles han sido los mecanismos por los que se han ido distribuyendo de manera desigual los beneficios de este crecimiento económico?.

- Subida de precios : En cuanto al aumento desmesurado en los precios de productos de primera necesidad: el nulo control público de las subidas astronómicas en los precios de la vivienda. O la ausencia de mecanismos correctores en la cadena que va del productor al consumidor en los de alimentación; con lo que los intermediarios gravan exageradamente el precio de los productos agrícolas, sin que eso repercuta en el aumento del nivel de vida de los agricultores.

- Economía sumergida: Un buen porcentaje de esta acumulación de riqueza se está produciendo en la economía sumergida que no tributa a las arcas públicas (una estimación de la Comisión Europea en 2002 la cifraba en el 23 % del P.I.B. para el caso español) Y ello se da con mayor intensidad justamente en los sectores con mayor mano de obra inmigrante (construcción, agricultura, servicio doméstico, de proximidad...).

- Rebajas de impuestos: “La media de presión fiscal en la Europa de los 15 es 5 puntos superior a la de España”, y la media del gasto social en estos países es 6 puntos superior a la española. Y la tendencia va en sentido contrario a lo que sería preciso para corregirlo por una vía socialmente justa o equitativa, pues se disminuyen los impuestos directos a las plusvalías de las empresas y a los beneficios del capital, al tiempo que se carga el peso contributivo sobre los impuestos indirectos al consumo y sobre las rentas del trabajo” (Comunicado de “Attac-Madrid”, 9-12-2007)

- Privatización de los fondos de pensiones: “La inmensa cantidad de recursos que se descuentan de los salarios de los trabajadores es la verdadera causa del enorme interés de los grupos financieros del mundo por la privatización de los fondos de pensiones. Apoderarse de la masa de salarios mundial es la aspiración última del capitalismo financiero” (“Le Monde D.”, nº 158-Dic.2008 )

- Fraude fiscal: Según un Informe de GESTHA (Técnicos hacendistas de la Agencia Tributaria del Ministerio de Economía y Hacienda) el fraude fiscal en España en 2005 se elevó a 88.617 millones de euros. ( Vicens Navarro, 31-8-2008)

- Paraísos fiscales: “Las empresas españolas tienen 6.000 millones en paraísos fiscales. Islas Caimán y Panamá son los refugios preferidos para evadir impuestos (Datos oficiales de la Sociedad de Inversiones Extranjeras del Ministerio de Industria. ”.. (“El País”, 29-10-2007).

De las 35 empresas del IBEX, 24 operan, según el último Informe del Observatorio de la R.S.C. ( http://www.observatoriorsc.org ) en paraísos fiscales. La Securities Exchange Commision norteamericana (equivqlente a la CNMV española) asegura que el Santander en el 2007 tenía 33 sociedades en paraísos fiscales con un total de capital y reservas que rondaba los 5.000 millones de euros (Jiménez Villarejo, exfiscal anticorrupción,”El Periódico”,7-12-2008)

“Los organismos internacionales calculan que hay entre cinco y siete billones de dólares depositados en los paraísos fiscales -una cuarta parte de la riqueza mundial, según el Fondo Monetario Internacional(FMI)- (“El País”,28-2-2009)

“Se dice que los paraísos fiscales atesorarían unos 860.000 millones de dólares al año y corresponderían a una falta de entrada fiscal de 255.000 millones de dólares. Más de tres veces el monto entero de la ayuda pública al desarrollo por parte de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico” (Nota del “Pontificio Consejo de Justicia y Paz” ante la crisis financiera, 24-11-2008)

En cuanto a los poderes públicos, las autoridades del Estado, hasta el momento, apenas han adoptado otra postura ante todos estos desmanes (subida de precios, economía sumergida, fraude fiscal, paraísos fiscales etc. etc. ... ) que la pasividad o , lo que es peor , la connivencia. Ultimamente, en las reuniones del G-20, parecen hacer declaraciones en otro sentido. Está por ver la efectividad real de esas declaraciones.

 

d.- La actual crisis económica

¿Por qué ocurre la crisis ahora y no antes? Para responder a esta pregunta tenemos que entender la otra cara de la polarización de las rentas: La disminución de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional se ha hecho a costa de un crecimiento muy acentuado de las rentas del capital, y muy en especial del capital financiero, especulativo. Este era, por cierto, el objetivo de las políticas neoliberales. Este crecimiento de las rentas superiores significó, sin embargo, un aumento del ahorro más que del consumo. Los ricos, al tener tanto dinero, necesitan menos para consumir y ahorran, poniendo el ahorro en bancos. Ya que el aumento del dinero a los ricos no estimula el consumo (que es lo que se necesita) sino el ahorro y la inversión.

El propio Fondo Monetario Internacional, hablando de la salida de la crisis, ha sugerido que la elevación del gasto total parece más adecuada que una rebaja de impuestos, pues la gente (y en especial si la rebaja se hace a los ricos) no va a consumir más, porque se tiene miedo al futuro y se desea ahorrar. De ahí la importancia del gasto público, que es una decisión política. Lo necesario es, por tanto, aumentar todo la demanda global, sea de consumo (no irresponsable) sea de gasto social, infraestructuras, inversiones productivas etc. etc. ...

Ahora bien, ¿dónde invierten los ricos y los bancos?. Lo hacen donde pueden sacar más beneficios a corto plazo. Durante estos años invirtieron no tanto en la economía productiva (donde el descenso de la demanda estaba mermando los beneficios), sino en actividades especulativas como las inmobiliarias, donde los beneficios alcanzaron dimensiones exuberantes. De esta forma se ha creado el complejo -capital financiero-inmobiliarias-construcción- responsable de los elevados precios de la vivienda, incrementándose todavía más el gran endeudamiento de las clases populares.

En el origen de este endeudamiento ha sido determinante la facilidad con que las entidades financieras han concedido sus créditos. Al fin y al cabo el negocio de las entidades financieras consiste en el interés que cobran por los créditos que realizan. En los último años estas entidades han prestado mucho dinero a tipos de interés bajos, en muchos casos sin apenas garantías sobre su devolución a particulares y empresas. Ya que la revalorización de los inmuebles era constante y alta, estos confiaban en poder venderlos más caras en un corto espacio de tiempo.

Es cierto, por tanto, que el consumo en general, y sobre todo el inmobiliario, ha aumentado mucho, pero basado en el endeudamiento de las familias y de las empresas e instituciones públicas. Este endeudamiento supone que nos “hemos comido” buena parte del presupuesto de los próximos años. De hecho el déficit exterior del país en los últimos 12 años se ha situado en el 10 % del Producto Interior Bruto. Las entidades financieras españolas se han endeudado en los mercados internacionales para satisfacer las demandas de préstamos que han surgido de las familias e instituciones españolas.

Así pues, esta crisis tiene su origen, principalmente, en el ansia incontrolada de beneficios de los bancos y grandes grupos que dominan las finanzas internacionales. Estos crearon productos financieros extraordinariamente volátiles, arriesgados y muy rentables para ellos, aunque escasamente improductivos y profundamente desvinculados de la economía real que satisface las necesidades humanas. Y, por supuesto, olvidándose de las mayorías económicamente insolventes, de aquellas que ni siquiera tienen recursos para cubrir sus necesidades básicas.

A menudo, los procesos económicos de auge y depresión se basan, no en el valor real de las cosas, sino en las expectativas de beneficio o de pérdidas que se generalizan entre los inversores; en la confianza - desconfianza, en una cierta codicia-ingenuidad de la gente que se cree más hábil que los demás para ganar dinero y en el aprovechamiento que los que tienen la buena información hacen de este estado de ánimo..

Y la crisis ha sido acelerada y aumentada como consecuencia de que los bancos centrales se han doblegado ante las demandas de los poderosos. Los bancos centrales han permitido una desregulación de las transacciones financieras entre los centros financieros y grandes empresas multinacionales, concebida para ocultar sus trampas, el favoritismo, las actuaciones al margen de la ley y, en suma, los “chanchullos de ingeniería financiera” (expresión de los Premios Nóbel de Economía, Paul A. Samuelson, J Stiglitz ).

Se ha vuelto a la tesis de los comienzos del capitalismo: que “la mano invisible” del mercado corregiría los desajustes de su funcionamiento; se creía en su autorregulación. Sin embargo, tras las crisis periódicas del s. XIX y comienzos del XX se llegó a la conclusión de que no se podía confiar en que los mercados se autorregularan; que era precisa algún tipo de intervención del Estado para el buen funcionamiento de la economía. Pero estas orientaciones se abandonaron a comienzos de los años ochenta del s. XX. con la “revolución conservadora”. Se vuelve a las orientaciones económicas liberales del s. XIX. Se pone en marcha un proceso de desregulación financiero, legislativo, laboral... bajo la consigna de que “El Estado es el problema, no la solución”. Para confirmar estas tesis se echa mano del fracaso de la experiencia de economía planificada en los países de influencia de la URSS, como realización de un socialismo que, prometiéndose liberador, ha resultado antidemocrático y, a la larga, ineficaz.

La diferencia con respecto a las crisis anteriores es que entonces se creía realmente que la buena manera de funcionar el sistema capitalista era esa falta de regulación. En el proceso neoliberal de los últimos años del s. XX ha habido simplemente mucho de estrategia de enriquecimiento descontrolado de unas minorías, una hipocresía de las grandes corporaciones e inversores que conocían las consecuencias previsibles pero no le ha importado gran cosa, con tal de aumentar sus beneficios de manera exponencial. La prueba ha sido que, cuando han surgido problemas para ellos, han echado manos de las recetas keynesianas del Estado regulador.

e.- Perspectivas de futuro:

Ahora el complejo “bancario-inmobiliario-construcción” en nuestro país tiene en sus manos nada menos que 1,6 millones de viviendas que no se venden. La calidad de los activos bancarios se deteriora como consecuencia del incremento de la morosidad y por el descenso del precio de sus activos. Todas las previsiones indican que la cifra de morosidad aumentará considerablemente de la mano de la erosión del mercado laboral.

Además la banca depende (un 40% de su balance) de fondos internacionales de crédito que están paralizados, como consecuencia de la falta de confianza existente en la comunidad bancaria internacional, resultado de su contaminación con productos tóxicos. “Los bancos han hecho saltar por los aires el sistema financiero mundial. No funciona, y la actividad económica no puede sobrevivir sin financiación. Los gobiernos pueden limitarse a seguir instando a los bancos a que sean buenos y hagan lo que debieran hacer pero eso no va a resolver nada.” (Juan Torres, catedrático de Economía aplicada, Universidad de Sevilla), “elplural.com”, 5-12-2008). “¿Es lógico que mientras toda la sociedad está sufriendo de una u otra manera el impacto de la crisis y computa pérdidas, ellos continúen manteniendo fabulosos beneficios?... ¿Suponen que si las cosas empeoran no les va a afectar, o es que acaso creen que una vez más les va a salvar ‘papá' Estado?... En todo caso, tal vez a los bancos no se les puede pedir que dejen de ser bancos; está en su naturaleza, como en el cuento del alacrán, pero al Gobierno sí se le puede pedir que sea Gobierno y adopte las medidas oportunas” (Juan-Fco. Martín Seco, La Estrella Digital, 23-2-2009)

Ante esta situación surge la tentación del proteccionismo, del “sálvese quien pueda”. La cuestión del proteccionismo ha enfrentado a unos países con otros según la distinta sensibilidad ante los perjuicios que se causarían a los países más pobres. Ya que las medidas proteccionistas perjudicarán aún más a los países con menos recursos.

“El Mercado ha fallado rotundamente. Lo que es una “triste gracia” es que, ante este fallo del Mercado, la solución tenga que cargar sobre la gran mayoría de los ciudadanos, cuando es una pequeña minoría la que, en la época de bonanza, se ha llevado los beneficios. La ideología dominante, por su parte, que sigue siendo neoliberal - nos advertía Martín Seco en Octubre 2008- aprovechará la crisis para seguir confundiendo a la ciudadanía y difundiendo el mismo discurso de los últimos años sobre los problemas para garantizar el cobro de las pensiones en el futuro, sobre la necesidad de las bajadas de impuestos (particularmente el impuesto de sociedades y en general los que afectan a los que disponen de más recursos), sobre el abaratamiento del despido en las empresas, sobre la necesidad de la moderación salarial (cuando la crisis ha sido provocada no por la subida de salarios, que se han mantenido prácticamente iguales, sino por los excesivos beneficios de las entidades financieras, su falta de regulación y la especulación financiera), sobre la necesidad de bajar las cotizaciones sociales de las empresas, etc. etc....” (Charla de Juan Francisco Martín-Seco a Foro “Curas de Madrid”, 15-10-2008)

Efectivamente, pocos meses después, El gobernador del Banco de España se ha sumado ya al coro que reclama una reforma del mercado laboral para abaratar el despido. Lo ha hecho el Fondo Monetario Internacional (en realidad, reclamó el despido libre); los empresarios, que reclaman un “contrato de crisis”. “Sea cual sea la coyuntura, sea cual sea la situación económica, no habrá consignas de los bancos centrales que no sean las de reducir salarios, dejar que los más poderosos tengan cada vez más libertad en los mercados, reducir el gasto público, privatizar al máximo, aliviar la carga fiscal de los más ricos, reducir los gastos sociales, eliminar al máximo la protección de los trabajadores... ¡siempre lo mismo!.” (Juan Torres, “elplural.com”, 13-2-2009)

Y sin embargo, es la actividad económica la que crea puestos de trabajo y no las regulaciones sobre este o aquel aspecto del mercado. Y para que esa actividad se recupere es preciso que la banca vaya normalizando la corriente del crédito. Y para que la economía española gane en competitividad es necesario trabajar en condiciones dignas. El problema principal del mercado de trabajo hoy es su carácter precario. Centenares de miles de jóvenes muy preparados, mujeres, inmigrantes... siguen trabajando con contratos temporales y sin protección sindical; sus despidos cuestan apenas ocho días por año.

- Conclusión:

“La crisis es el claro resultado de un modelo de crecimiento inadecuado. Era un crecimiento que favorecía las desigualdades y aniquilador además del medio ambiente. Lo que algunos han enunciado como crisis financiera es mucho más que eso: es una crisis global, pues supone el agotamiento de un modelo de crecimiento que modifica el equilibrio ecológico, que también afecta a los alimentos, la energía y que no ha sido capaz de combatir la pobreza, el hambre y la exclusión social, aunque haya venido acompañado todo ello de progresos indudables.

El sistema financiero ha engordado y se ha beneficiado durante años basándose en prácticas poco ortodoxas en las que ha predominado el enriquecimiento rápido y fácil. Esta crisis no se puede solucionar sólo con medidas de política económica, sino que es necesario plantearse otros modos de crecer y consumir. ( Carlos Berzosa catedrático de Economía Aplicada y rector de la Universidad Complutense de Madrid, “Crisis financiera, crisis global”, “El País”, 10-2-2009)

B.- ORIENTACIONES Y PROPUESTAS

a.- Orientaciones:

Ante esta situación recogemos una vez más las recomendaciones de Rom. 13 / 11 y Lc 12, 54-56 que recordábamos al comienzo y volvemos a la Palabra de Dios y a las orientaciones de la Doctrina Social de la Iglesia para “juzgar lo que debemos hacer” y plantear algunas propuestas:

- Lectura bíblica: “Crisis”, en el vocabulario bíblico, significa “mutación grave que sobreviene en una enfermedad para mejoría o empeoramiento”, enfermedad de las personas o de los grupos humanos, “momento decisivo en un asunto de importancia”. La crisis pone de manifiesto algo que estaba ya en la realidad pero permanecía oculto. Puede ser vivenciada, por consiguiente, al mismo tiempo como un peligro y como una oportunidad para profundizar en los problemas y encontrarles una solución a largo plazo, cambiar de rumbo la marcha de las personas y las comunidades humanas.

Se trata de un momento que puede contribuir al nacimiento de una nueva conciencia. Es el momento de la tentación con sus riesgos y oportunidades, su gloria y su miseria: ““Nuestra vida en medio de esta peregrinación no puede estar sin tentaciones, ya que nuestro progreso se realiza precisamente a través de la tentación, y nadie se conoce a sí mismo si no es tentado” (S. Agustín, “Comentario sobre los salmos – Salmo 60 ” )

Hay dos momentos críticos, desconcertantes en la historia del pueblo de Dios, dos momentos de derrumbamiento de instituciones y tradiciones: el exilio en Babilonia y la desaparición total con la toma de Jerusalén y destrucción del templo por la formidable maquinaria militar de las legiones romanas. Ambas situaciones suponen una disolución de sus estructuras y tradiciones que se reformulan de otra manera. Darán lugar a la personalización de la fe en el judaísmo, en el primer caso y a su espiritualización y universalidad en el Cristianismo, en el segundo. Veamos.

La experiencia del exilio ( Jer. 29; 31. Ez. 1; 2; 36. Dan. 3 ) les conduce a reconocer cuál ha sido su responsabilidad en los desastres sufridos. Se trata de un proceso de purificación e interiorización de las convicciones culturales y religiosas. Y a partir de ese reconocimiento y relectura de la historia, habrá que cambiar el corazón, pactar una nueva alianza para construir una nueva sociedad.: “Les daré un corazón nuevo y pondré dentro de vosotros un espíritu nuevo. Les quitaré del cuerpo el corazón de piedra y les pondré un corazón de carne” (Ez. 36, 26-27) Sobre la base de un “corazón de carne”, un corazón humano se podrá construir una nueva sociedad humana.

En cuanto al gran desastre y consiguiente desconcierto que supuso la destrucción del Templo por los romanos y la eliminación del pueblo judío y sus instituciones, el propio Jesús lo describe y nos orienta sobre cómo leer la situación y cómo hacerla frente (Mc 13 ): ante la pérdida de toda referencia y criterio, es preciso mantenerse despiertos, vigilantes para detectar la llegada de “una figura de hombre” (Ez. 1, 26) del “Hijo del Hombre” ( Dan 7). Este título en los evangelios tiene un significado sugerente. “Hijo del hombre” significa “tener la cualidades de hombre”, es decir “humano”. Jesús lo utiliza para referirse a sí mismo; se llama “hijo del hombre”, no sólo “hijo de Abraham, hijo de David” (del pueblo y cultura judía) sino “hijo de hombre” para subrayar su pertenencia a la familia humana y su proyecto universal.

- Doctrina Social de la Iglesia: Aunque no tenemos ninguna competencia político-partidista como cristianos, sin embargo podemos decir una palabra propia en el debate social y político, ya que las realidades económicas y sociales no funcionan, como la física, por leyes inmutables y únicas. Aunque tienen su lógica propia y sus exigencias científicas, están también sometidas a condicionamientos humanos y sociales, a intereses personales y de grupo, cuyas perspectivas determinan también los análisis de la realidad y las medidas que hay que tomar. Los dilemas económicos admiten distintas interpretaciones y distintas tomas de postura según la perspectiva desde donde se sitúe el analista o según las prioridades del que ha de tomar las decisiones. Y es sobre este nivel de las decisiones morales y las implicaciones que éstas tienen en la organización de la sociedad, sobre el que la Iglesia puede decir su palabra.

Ya en el año 1987, en plena euforia neoliberal, Juan Pablo II advertía en su encíclica “Sollicitudo Rei Socialis”: “Los recursos científicos y técnicos, mediante las necesarias y concretas decisiones políticas, deben contribuir a encaminar los pueblos hacia un verdadero desarrollo, que se obtendrá gracias a decisiones esencialmente morales” (nº 35)

“ Por tanto, hay que destacar que un mundo dividido en bloques, presididos a su vez por ideologías rígidas donde en lugar de la interdependencia y la solidaridad, dominan di­ferentes formas de imperialismo, no es más que un mundo sometido a estructuras de pecado”... “Las cuales se fundan en el pecado personal y, por consiguiente, están unidas siempre a actos concretos de las personas que las introducen, y hacen difícil su eliminación. Y así estas mismas estructuras se refuerzan, se difunden y son fuente de otros pecados, condicionando la conducta de los hombres.... Se puede hablar ciertamente de “egoísmo” y de “estrechez de miras”. Se puede hablar también de “cálculos políticos errados” y de “decisiones económicas imprudentes” (nº 36)

“ Entre las opiniones y actitudes opuestas a la voluntad divina y al bien del prójimo y las “estructuras” que conllevan, dos parecen ser las más características: el afán de ganancia exclusiva, por una parte; y por otra, la sed de poder, con el propósito de imponer a los demás la propia voluntad a cualquier precio. Nos hallamos ante la absolutización de actitudes humanas, con todas sus posibles consecuencias” (nº 37)

Y Benedicto XVI hablando recientemente sobre esta crisis, dice que “es deber de la Iglesia denunciar los errores fundamentales que hoy se muestran en el derrumbe de los grandes bancos americanos. La avaricia humana es idolatría que va contra el verdadero Dios y es falsificación de la imagen de Dios con otro dios, Mamón. Es preciso denunciar los hechos concretos ya que los grandes moralismos no ayudan si no son sostenidos por el conocimiento de la realidad. Y también buscar qué cosa se puede hacer. La Iglesia no sólo denuncia sino que muestra los caminos que llevan a la justicia, a la caridad, a la conversión de los corazones. También en la economía la justicia se construye sólo si hay justos. Y estos se forman con la conversión de los corazones". (Benedicto XVI, 26-2-2009)

Y así el Consejo Pontificio “Justicia y Paz”, en su Documento sobre la crisis financiera del 24-11-2008 propone un nuevo pacto financiero internacional con los elementos siguientes:

- Prioridad del valor-trabajo: “La crisis financiera es el resultado de una praxis cotidiana que tenía como punto de referencia la absoluta "prioridad del capital" respecto al trabajo -incluso del trabajo alienado de los mismos operadores financieros (horas de trabajo larguísimas y estresantes, horizonte temporal cortísimo de referencia para las decisiones).”

- Coordinación internacional: “ ¿Estamos ante la necesidad de una simple revisión, o de una verdadera y propia refundación del sistema de las instituciones económicas y financieras internacionales? La crisis ha traído indudablemente a primer plano la urgencia de encontrar nuevas formas de coordinación internacional en materia monetaria, financiera y comercial”.

- La financiación del desarrollo: “Sólo destinando recursos -públicos pero también privados- al desarrollo "real" se podrá reconstruir un sistema financiero sano, capaz de rendir de verdad” ... “Existe, y debe buscarse tenazmente, la posibilidad de contribuir a una salida sostenible de la crisis financiera, construyendo las condiciones para que los ahorros que se generan se dediquen verdaderamente al desarrollo, es decir, a la creación de ocasiones de trabajo. Basta pensar en cuántas necesidades insatisfechas existen, especialmente en los países de renta baja (alimentación, salud, educación ...). Esas necesidades son la otra cara de las ocasiones de trabajo que es posible, y por tanto obligado, crear”

- Cambio de corazón: “Por otra parte, aunque existan buenas estructuras y buenas reglas que ayuden, es necesario recordar que por sí solas no bastan. El hombre nunca puede ser cambiado o redimido sencillamente desde el exterior. Es necesario llegar al ser moral más profundo de las personas, es necesaria una educación real en el ejercicio de la responsabilidad hacia el bien de todos, de parte de todos los sujetos, a todos los niveles”

- Principio de subsidiariedad : Asumir las propias responsabilidades. No trasladar a otros lo que nosotros podamos realizar. No buscar que otros sustituyan nuestro propio protagonismo. Cada uno tiene su papel que desempeñar en los sectores y niveles donde se mueve. Será necesario volver a insistir en la participación ciudadana en las plataformas que cada uno considere accesibles. Difícilmente los responsables políticos actuarán persiguiendo el bien común si no existe un tejido social responsable y consciente que se lo exija.

- Principio de universalidad: Es preciso buscar el bienestar universal frente a las soluciones nacionalistas, corporativas, al encerrarse cada uno en sus propios intereses de país, de grupo. La lógica cristiana, desde sus comienzos, siempre ha subrayado la perspectiva de “ciudadano del mundo” frente a particularismos y discriminaciones. Si a alguien hay que discriminar positivamente es a aquellos que más lo necesitan. Criterio importante en estos momentos en los que, ante las dificultades objetivas, tenemos la tentación de encerrarse cada uno en sus intereses, de mantener nuestro nivel de vida a costa de lo que sea y de los que sean, personas, grupos, o países.

b.- Propuestas socio-políticas:

Estas orientaciones pueden ofrecernos algunos criterios de juicio ante las propuestas que se están haciendo para responder a la situación:

- Propuestas neoliberales: Para los poderes financieros globales, respaldados por los organismos internacionales como U.E., el F.M., la O.C.D.E. se trata de una crisis intensa y aguda que durará dos o tres años, hasta que se saneen los mecanismos de financiación. A continuación – piensan - se iniciará una lenta recuperación que dará paso a un nuevo proceso estable de crecimiento autosostenido, abriendo nuevas fuentes de negocio. La intervención del Estado habrá de ser transitoria y simplemente para corregir la situación actual y restaurar la dominación del mercado global.

Para ellos la crisis será la excusa para profundizar en cambios que lleven a debilitar el estado del bienestar. Proponen políticas de austeridad del gasto público con reducción de los salarios, reducción del sector público, de la sanidad, la educación, los servicios y prestaciones sociales públicas. Piden continuar con las políticas privatizadoras para tener más espacio de negocio privado.. Piden el abaratamiento del despido, que los Expedientes de Regulación de Empleo (E.R.E.) no necesiten autorización administrativa... Estimular la economía a base de reducir impuestos: reducir los impuestos directos que afectan más a los ricos y aumentar los de la población en general por la vía de los impuestos indirectos.

- Propuestas social-demócratas: Los acontecimientos que estamos viviendo ponen en evidencia que los argumentos sobre “la mano invisible ”, “la autorregulación de los mercados”, etc. etc. no tienen ninguna traducción práctica en la realidad, que la dinámica del mercado sin ningún tipo de control conduce, no sólo a la creación de desigualdades brutales desde el punto de vista social, sino al fracaso del mismo capitalismo. Lo que de hecho históricamente ha funcionado ha sido la economía mixta, la economía de mercado corregida con mecanismos de regulación por parte del Estado.

Para cierta izquierda esta crisis debiera ser la razón para aumentar la protección social y corregir el déficit de gasto público social que todavía existe en España en relación con la media europea. La solución para reactivar la economía productiva y disminuir el desempleo es incrementar la demanda a base de aumentar los salarios, el gasto público de manera notable y garantizar los derechos laborales.

Hacer realidad el Estado social de derecho, profundizar en una economía de mercado pero un mercado vigilado, regulado, intervenido, controlado socialmente por las instituciones del Estado, que distribuya equitativamente los beneficios, corrigiendo las desigualdades que el funcionamiento del mercado provoca, con el establecimiento de impuestos fuertes y más equitativos.

Aumento del gasto público dedicado a la creación de empleo a través de inversiones en obras de infraestructura, investigación en energías renovables... y en el capital humano y social: en los servicios públicos del estado del bienestar (tales como sanidad, servicios domiciliarios, escuelas de infancia, educación y vivienda social... ). Políticas que eviten la destrucción de empleo y que protejan al trabajador que se ha quedado sin empleo, ampliando la cobertura social a los parados..

Recuperar la lógica de servicio público que debe presidir el funcionamiento del sistema financiero, incluso cuando se lleve a cabo por entidades privadas. Acabar con los paraísos fiscales, con la desregulación financiera y establecer impuestos sobre los capitales especulativos, crear bancos públicos que garanticen la financiación y someter a los privados a una severa política de reservas y coeficientes de inversión.

- Propuestas anticapitalistas: ( Houtart F. “Le Monde Diplo.” Nº 159) Ante la crisis que estamos viviendo del capitalismo salvaje, ya hay voces que plantean si no habrá llegado el momento de dar otro enfoque al sistema productivo, abrirse a una nueva manera de organizar la sociedad: para responder a las necesidades básicas de la humanidad, ¿qué hemos de producir? ¿para qué? ¿para quiénes?. Todos los millones que Occidente está volcando para salvar sus instituciones financieras no sirven de nada frente a una crisis mucho mayor: hay mil millones de personas al borde de la muerte por inanición. Ésa es la verdadera crisis, la verdaderamente grave, y no la crisis coyuntural actual del primer mundo, y todo ese dinero no hace nada por ellos.

Son estas las propuestas del ecosocialismo, del “socialismo del siglo XXI”, presentadas en el Foro Social Mundial que aboga por un desarrollo socio-económico equitativo y ecológicamente sostenible. Piensan que estamos asistiendo a una crisis estructural del sistema capitalista que toca a su fin; se trata de una crisis civilizatoria. Hasta ahora la organización socio-económica del sistema capitalista ha sufrido altibajos en su desarrollo histórico, pero ha sido capaz de integrar y superar todas las crisis con las que se ha ido enfrentando. Pero esta crisis tiene un alcance mucho mayor: ni el planeta ni la nueva conciencia de los derechos humanos universales pueden soportar por mucho más tiempo el modelo de desarrollo actual. Vivimos una época decisiva.

La crisis puede resultar una oportunidad para el cambio de modelo socio-económico, una nueva concepción del desarrollo, para implementar alternativas al sistema neoliberal Una oportunidad para reorientar la producción, favoreciendo la satisfacción de las necesidades sociales antes que el desaforado consumo privado; para introducir aquellas perspectivas ecológicas y sociales que hasta ahora no han sido escuchadas. Para crear sociedades equilibradas que garanticen los derechos fundamentales de todo ser humano y la sostenibilidad de un crecimiento equitativo para todos los habitantes del planeta; crecimiento que garantice además la suficiencia de recursos para las generaciones venideras.

Para ello hay que poner la banca y los sectores estratégicos de la economía al servicio de la comunidad humana. El Estado debe tomar el control de los mecanismos financieros . Son palabras del Premio Nobel de Economía y exvicedirector del Banco Mundial Joseph Stiglitz: “Con los subvenciones a las entidades financieras los ciudadanos norteamericanos se han convertido en propietarios mayoritarios de un gran número de bancos importantes. Pero no tienen el control y cualquier sistema que tenga una separación de la propiedad y el control es una receta para el desastre. La única respuesta es la nacionalización".

Control social del crecimiento: Hay que lograr la transparencia financiera mundial terminando con los santuarios del dinero opaco, los paraísos fiscales. Hay que establecer un rígido control de las finanzas especulativas y poner las fuentes de financiación internacional al servicio del desarrollo económico y social, controlando a su vez a los bancos centrales para hacer que actúen al servicio de la estabilidad y del progreso.

Una política global redistributiva: La globalización económica ha supuesto el establecimiento de una economía-mundo, por la que el crecimiento de la riqueza global se produce por la participación, de una u otra manera, de prácticamente todos los países y de todos los sectores sociales. En consecuencia, en los beneficios de las políticas sociales redistributivas tendrán también que participar en condiciones de igualdad todos los países y sectores sociales implicados en el proceso productivo, en ese crecimiento económico global.

Establecer impuestos globales contra la pobreza y progresividad fiscal en cada país; un impuesto extraordinario a las transacciones financieras y a las ganancias de capital; el control democrático del Banco Central Europeo; la cancelación de la deuda de los países pobres con gobiernos y empresas europeas; la Renta Básica de Ciudadanía y unos Servicios Públicos 100x100 públicos

Profundización de la democracia: para todo ello es preciso democratizar realmente nuestras sociedades para que las cuestiones económicas que resuelven los gobiernos formen parte también (al revés de lo que hoy día sucede) de la agenda de asuntos sobre los que los ciudadanos podemos decidir.

c. - Propuestas educativas:

La crisis nos hace además redescubrir una serie de valores y la urgencia de educar y educarnos en ellos:

- Educar en una actitud profética: La actitud profética nos impulsa a mantener la esperanza de que Dios no abandona nunca a su pueblo e interviene en su historia. Nos mantiene atentos a las situaciones personales, concretas, que vive la gente y cómo influyen en ellos, para detectar lo pequeño, lo que no es noticia, los gérmenes de vida y de futuro, como Jesús capta el gesto de la viuda del templo, (Lc 21, 1-4) en medio de la gran disputa con los letrados sobre el futuro del templo.

La actitud profética nos mantiene lúcidos, realistas, conociendo la situación, vigilantes, con espíritu crítico para saber discernir si las perspectivas de análisis, las orientaciones y las medidas que se adoptan en la práctica están o no al servicio de la persona, de todas las personas y grupos humanos, principalmente de los más empobrecidos.

Actitud profética con la palabra y con los hechos, avalada por nuestro propio testimonio como cristianos personal y comunitario y el de la Iglesia como institución social: gestos como compartir nuestros recursos, como ser austeros en los gastos individuales e institucionales, etc. etc. ...

La crisis está poniendo de relieve una serie de actitudes básicas ante la vida (“pecados capitales-capitalistas”) de los que todos participamos, que respiramos como nuestro aire, nuestra “matriz cultural”, aunque es claro que se personifican de manera más alarmante y con consecuencias más graves en algunos responsables económicos o políticos. Denuncia profundas patologías y contravalores de nuestra sociedad que originan comportamientos muy perjudiciales para el bien común y de los propios individuos, y nos revela la importancia de educar en otros nuevos valores y actitudes .

Estos pecados “capital...istas” podrían ser: - la obsesión-lujuria de la especulación, pues la actividad que proporciona dinero fácil y abundante crea dependencia; - la pereza de los que tenían que haber vigilado a los agentes financieros y no se han preocupado por hacer cumplir las normas; - la envidia que alienta a compararnos e imitar al vecino, a los que obtienen un éxito y enriquecimiento rápido y fácil; - la codicia de los que no se cansan de acumular, de los que nunca se conforman con los ingresos derivados de una actividad basada en el trabajo y el esfuerzo; - la gula de los inversores que nunca se satisfacen con beneficios ordinarios y cada vez aspiran a tenerlos más abultados; - la ira de la gente que no ha entrado en el juego y ahora va a tener que enfrentarse a los problemas sin haber tenido nada que ver con este “casino financiero”; - la soberbia del mercado, que se presentaba como la única realidad a la que todas las demás habían de someterse.. El “dios-mercado”, que ha difundido en las últimas décadas su única ley: el egoísmo individual como única base de la sociedad.

- Educar en la sobriedad: En medio de esta matriz cultural, “Ha aparecido la salvación de Dios enseñándonos a llevar una vida sobria, honrada y religiosa ” (Tito, 2, 11-12). Son tres buenas actitudes, contrapuestas a los pecados “capital...istas”, para vivir en cristiano estos momentos:

Una “vida sobria”, contentándonos con utilizar los recursos suficientes para vivir con dignidad, como dice el libro de Los Proverbios: “ No me des pobreza ni riqueza. Asígname mi ración de pan, pues, si estoy saciado, podría renegar de ti y decir, “¿Quién es Yahvé?”, y si estoy necesitado, podría robar y ofender el nombre de mi Dios” (Pr 30, 7-9)”. “El mundo tiene recursos para satisfacer las necesidades de todos los hombres, pero no su codicia” (Ghandi)

Una “vida honrada” en el ámbito de lo económico, no con trampas, con atajos, con especulación, sin querer ser los más “listillos”, fomentando el trabajo bien hecho, la solidaridad en el mundo laboral, el cumplimiento de los deberes tributarios, etc. Honradez por parte de todos los sectores sociales, también de los responsables eclesiales, políticos o que ocupen cualquier otro cargo de relevancia en la sociedad.

Una “vida religiosa”. Esto es, adoptar una orientación global de la existencia que, frente al bienestar, al individualismo posesivo, como único horizonte que hoy predomina en nuestra sociedad, coloque el fundamento radical de la vida – su origen y meta- en el Dios Padre de Jesucristo. Dios que apuesta por la vida de la persona en su totalidad y de todos las personas y nos invita a centrar nuestras ilusiones y energías en buscar su Reino y su justicia : “Religión pura y sin tacha a los ojos de Dios Padre es ésta : mirar por los huérfanos y las viudas en sus apuros y no dejarse contaminar por el mundo” (Sant. 1 / 27)

- Educar en la solidaridad: La solidaridad intragrupal: apoyo familiar, de grupo de los más cercanos. Pero también solidaridad intergrupal, ya que la misma solidaridad intragrupal se vive con más plenitud cuando se abre a los grupos más amplios. Actuar como ciudadanos que están construyendo una nueva ciudadanía, una sociedad abierta que afronta comunitariamente los problemas que son comunes, en los barrios, en los sindicatos, partidos, movimientos. Superar la reclusión individualista, familiar, étnica, religiosa. En una sociedad como la nuestra, formada por grupos humanos tan diversos, la integración ha de ser mutua para, entre todos, superar la actual situación y dar lugar a una nueva ciudadanía, a una nueva cultura global.

- Educar en la acción: Curar nuestra parálisis y la parálisis de la gente (Hc 3, 1-10) y animarnos a ponernos en pie y echar a andar, a hacer manifiesta la presencia y poder del Dios de la vida. Como Pedro y Juan habremos de escuchar, “mirar a cada uno a la cara”, acompañarles y transmitirles el Evangelio como una fuerza para vivir y esperar, para que analicen la realidad, la comprendan y no se culpabilicen sino que se pongan en pie y caminen, ejerzan sus derechos, se asocien, colaboren colectivamente en la búsqueda de soluciones.

Habremos de actuar más como “educadores” que como “benefactores” (Lc 22, 25-26 ): Educar personas nuevas, con un nuevo corazón, un nuevo espíritu para crear “unos cielos nuevos y una nueva tierra donde habite la justicia” (I P 3, 13 – 14) Educar desde y para la acción. Educar en que tomen conciencia de sus derechos y deberes por su calidad de ciudadanos, por haber contribuido al crecimiento económico, con su trabajo. Tanto los trabajadores españoles como inmigrantes, tanto los regularizados como los sin papeles han colaborado con su esfuerzo en el crecimiento de la riqueza de este país

Para volver a consolidar un Estado social de derecho será preciso despertar la inquietud social, recuperar la participación, particularmente por parte de aquellos que más lo están sufriendo, la gente de nuestros barrios. No hemos de ser meros objetos pasivos de intervención humanitaria, asistencial, sino sujetos de derechos. No mirarnos como víctimas de la fatalidad, de no se sabe qué catástrofe inevitable, sino como consecuencia de unas determinadas maneras de organizar la sociedad, su economía y su política, al servicio de unos intereses y no de otros. A menudo a las mismas víctimas de la crisis nos cuesta descubrir las claves de las situaciones y problemas que padecemos. Y la mentalidad ambiente consigue culpabilizar de su situación a las propias víctimas.

CONCLUSIÓN

Parece claro que “el tiempo que vivimos” es un tiempo crítico. Ello nos urge a situarnos de una manera lúcida, creativa, responsable:

- La crisis ha desvelado los mecanismos perversos del sistema y ha abierto los ojos a mucha gente. Sólo queda esperar a que no volvamos a cerrarlos ” ( El Roto).

- “ La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. El problema para las personas y los países no son la crisis sino la pereza para encontrar salidas y soluciones. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno”. (Einstein)

- “Llega el momento de la exigencia, de la participación activa para que los gobernantes sepan que los tiempos de resignación y de silencio han concluido. Que los súbditos se transformen en ciudadanos, los espectadores impasibles en actores, para que tenga lugar un cambio profundo del fondo y de la forma en el ejercicio del Poder. Las crisis son una oportunidad de edificar un mundo nuevo, de volver a situar los principios éticos universales de la justicia, la democracia genuina. No desperdiciemos las oportunidades, Debemos recordar, todos los días, el sabio aviso de Sófocles: "Cuando las horas decisivas han pasado es inútil correr para alcanzarlas". ( F. Mayor Zaragoza )

- “ Derribemos el muro que nos nubla y aleja.

Con espuma del mar borremos las fronteras.

Y jugando en un patio de flores de colores,

Construyamos futuro, reinventemos la tierra “

(René Behoteguy Chávez - Poeta boliviano)

- En medio de la crisis Dios sigue presente, recreando el mundo y la ciudad de los hombres:

“ Vi entonces un cielo nuevo y una tierra nueva ...

Y vi bajar de junto a Dios a la ciudad santa, la nueva Jerusalén ...

Y oí una voz potente que decía : “Esta es la morada de Dios con los hombres; él habitará con ellos y ellos serán su pueblo ... El enjugará las lágrimas de sus ojos, ya no habrá muerte ni luto ni llanto ni dolor”...

Y el que estaba sentado en el trono dijo :

“TODO LO HAGO NUEVO” (Apoc. 21 / 1-5)

FORO “ CURAS DE MADRID” Abril-2009